29 Mayo, 2020

RETO 16. Descubre el tándem perfecto: los otros guías del deporte paralímpico

Hemos conocido sus rutinas, sus logros, sus valores y sus mayores apoyos dentro y fuera del terreno de juego. Sin embargo, todavía falta por descubrir uno de los pilares más fieles de nuestros inconformistas del deporte. Una pareja incondicional que los acompaña más allá de su vida deportiva: sus perros guía. En este reto 16, CaixaBank quiere dar a conocer la labor de estos animales fieles e incondicionales que son los ojos de muchos de los inconformistas del deporte fuera de la pista.Las características que debe reunir un perro guía son varias y cambian en función de las características de su dueño y de su tipo de vida, pero todos tienen algo en común: deben ser capaces de adaptarse, tener instinto de guarda y defensa y no ser conflictivos. Y es que, tal y como explica José Manuel Macarro, instructor de perros guía para ciegos desde hace casi tres décadas, “el objetivo de estos animales es dar seguridad e independencia a las personas ciegas”. Para que este tándem funcione perfectamente, se deben tener en cuenta varias situaciones. Por un lado, el adiestramiento del perro guía, que dura entre 8 meses y 2 años y en el que se le enseña no solo a superar obstáculos o caminar entre los distintos elementos que podemos encontrar en un entorno urbano, sino a pasar desapercibidos para que puedan llevar a cabo su función de ayuda lo más eficientemente posible. Es por eso por lo que cuando un perro guía está desempeñando su trabajo es mejor no acariciarlo o distraerlo, pues podría ponerse en peligro a la persona a la que acompaña. Estos animales son sumamente obedientes, con una excepción: cuando reciben una orden que podría poner en peligro a su dueño están preparados para desobedecerla. Como si de una “desobediencia programada” se tratase, si el perro guía detecta que la orden supone un riesgo, no la cumplirá.La Fundación ONCE del perro guía se encarga no solo de proveer de perros guía a las personas con discapacidad visual, sino de emparejarlos con el usuario más adecuado. Lia Beel y Spenzer, Gerard Descarrega y Willow, son un ejemplo de esta combinación ideal. Nuestros dos inconformistas del deporte y sus perros son más que el tándem perfecto, son compañeros de vida que comparten una historia de retos y éxitos.Descúbrelas en estos artículos del periódico Marca: Spenzer, los ojos de la atleta paralímpica Lia Beel fuera de la pista. El tándem perfecto: cómo un perro guía llega a ser los ojos de un ciego.

CORPORATIVO
28 Mayo, 2020

E-commerce, la clave para no parar de vender llegó para quedarse

Hace varias semanas que los negocios que no cubrían necesidades esenciales echaron el cierre tras decretarse el estado de alarma. Poco a poco, y dentro de las medidas aprobadas por el Gobierno, algunos de ellos comienzan a abrir sus puertas. Sin embargo, este proceso de apertura todavía tardará varias semanas en completarse, en muchos casos con un futuro incierto. Mientras esto ocurre, los comercios buscan alternativas para ofrecer sus productos y servicios a los consumidores. Sin necesidad de contacto físico y sin restricciones en las ventas, el comercio on-line se presenta como una solución para muchos de estos negocios, sobre todo en el caso de los más pequeños. Los cambios en los hábitos de los consumidores durante el confinamiento darán paso a una nueva era para este tipo de establecimientos, en la que la modalidad on-line cobrará especial importancia. El mercado de gran consumo en internet se disparó en la segunda semana de confinamiento en nuestro país y registró un incremento récord de hasta el 73,7% en comparación con el mismo periodo del año anterior, según datos de Nielsen. Esto pone en evidencia que utilizar los canales on-line para comunicarse con los clientes ya no es algo opcional para la mayoría de los comercios.La importancia de este cambio de hábitos es tal que la situación derivada por la COVID-19 puede ser el detonante definitivo para la consolidación del e-commerce en España, según sostienen desde The Valley. Entre los motivos que esgrimen se encuentran mantener el flujo de la actividad comercial y conservar los puestos de trabajo, además de evitar el desperdicio de artículos perecederos y posibles pérdidas. Ante el cierre de los comercios físicos, las empresas que ofrecen servicios y productos en un entorno on-line pueden seguir generando ingresos. Las hay que incluso están permitiendo a los compradores realizar ahora sus adquisiciones y recibir el pedido, o disfrutar del servicio, cuando la situación vuelva a la normalidad. Esta es una posibilidad que ayuda a mantener los empleos, aunque en algunos sectores —como el de la alimentación o las empresas de reparto a domicilio— incluso han tenido que reforzar sus plantillas. Al mantener la actividad vía on-line, los comercios que apuestan por el comercio electrónico tienen capacidad para dar salida a los productos que tenían en el almacén. De no ser por esta vía de venta, son muchas las empresas que habrían registrado grandes pérdidas al no poder vender artículos que se echarían a perder o que quedarían obsoletos por tratarse de stock de temporada. La venta on-line ya forma parte de la estrategia de la mayoría de las grandes compañías, pero no tanto del pequeño comercio, posiblemente el más vulnerable en esta crisis. La falta de formación y el desconocimiento de las herramientas necesarias para poner en marcha las ventas on-line son algunos de los motivos que explicarían esta falta de digitalización.Para establecer una relación comercial a través de internet con los clientes no es imprescindible contar con una tienda on-line o con presencia en un marketplace como Amazon. Se puede hacer perfectamente a través de redes sociales o de aplicaciones como WhatsApp. Se trata de una buena opción, sobre todo si se tiene en cuenta que, según el Estudio Anual sobre Redes Sociales 2019 de la Asociación de Publicidad, Marketing y Comunicación Digital (IAB Spain), el 72% de los usuarios siguen a las marcas en alguna de las redes sociales y para el 26% genera confianza que tengan un perfil en ellas. Sacar partido a este canal de comunicación puede ser el comienzo de la digitalización del pequeño comercio. Contar con asesoramiento externo ayuda a la gestión de todos los trámites y a dejar las cuestiones técnicas y más engorrosas en manos de terceros. Por ello, CaixaBank ha creado la solución SocialCommerce, pensada para facilitar a los pequeños comercios la apertura de nuevas modalidades de venta de forma rápida y segura. La propuesta se centra en la gestión de compras on-line a través de redes sociales y aplicaciones de mensajería. De esta forma, el negocio puede realizar ventas a partir de ofertas lanzadas desde sus perfiles en Facebook, Twitter, Instagram, WhatsApp, Telegram o cualquier otra vía de comunicación con el cliente final, sin necesidad de mantener una tienda virtual o una página web propia. La solución de CaixaBank ayuda al comercio a convertir seguidores en potenciales compradores y a cobrar por los pedidos recibidos a través de canales de comunicación directos En cuanto a los clientes, estos reciben las ofertas a través de los perfiles y aplicaciones de mensajería del comercio. Si les gusta el producto, lo pueden comprar a través de un enlace que los lleva directamente a las instrucciones de pago. El comerciante recibe la información de la venta que acaba de realizar y puede gestionar el envío. El lanzamiento de SocialCommerce se complementa con PayGold, una solución pensada para recibir pagos on-line, por correo electrónico o por SMS. Todo ello sin necesidad de que el comercio cuente con una web propia y preparado para ofrecer una respuesta ágil, algo que puede ser crucial en el momento actual para mantener un negocio abierto. El e-commerce puede ser un importante facilitador de algunos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU, una serie de metas que el organismo ha fijado para alcanzar la prosperidad de todos sin renunciar a la sostenibilidad. En concreto, su uso, principalmente en la situación actual, puede resultar especialmente valioso para el objetivo número 8 (Trabajo decente y crecimiento económico). Estar junto al pequeño comercio en estos momentos es necesario y la venta on-line puede ser una herramienta fundamental para que muchos de ellos sigan adelante.

INNOVACIÓN
26 Mayo, 2020

Smart contracts: llegan los contratos que se ejecutan solos

Firmamos contratos para casi todo y llevamos siglos haciéndolo: para contratar una hipoteca, para comprar muebles, para mantener nuestros datos a salvo… Las posibilidades son infinitas. Se trata de documentos que, en esencia, establecen un acuerdo entre dos partes que se comprometen a cumplir una serie de condiciones. Es una manera de establecer la confianza necesaria para que lo acordado llegue a buen fin. Pensemos, por ejemplo, en una tienda de ropa que compra su mercancía a un fabricante o dos personas que se ponen de acuerdo para la compraventa de un coche. En ambos casos, lo aconsejable es firmar un contrato por el que cada parte se comprometa a cumplir las condiciones acordadas. Aun así, siempre puede quedar cierto margen para la duda. Si pagamos antes de recibir el bien o, por el contrario, si enviamos el bien antes de recibir el pago completo, ¿qué ocurre si la otra parte no cumple con lo acordado? Por mucho que esa posibilidad esté contemplada y podamos acudir a algún mediador en caso de incumplimiento, siempre existe cierto riesgo. Para acabar con este dilema ha llegado una de las tecnologías más punteras de la actualidad, la blockchain, y lo ha hecho con una nueva generación de contratos bajo el brazo. Son los llamados smart contracts, que prometen acabar con ese vértigo que sentimos en el momento de desprendernos de nuestro dinero para adquirir un bien o servicio. Por algo son inteligentes.Imagínate que existiera un contrato blindado que se pudiera verificar y hacer cumplir de manera automática. Y que garantizara, sin resquicio de duda, que sus condiciones se ejecutan. Por ejemplo, que una tienda va a pagar por una mercancía que va a recibir. En el caso de que alguna de las partes no cumpla, no será necesario acudir a un juez: si esa mercancía no llega a la tienda, no habrá pago, y si no hay pago, la mercancía no pasará a manos de la tienda. Esos contratos ya existen y se llaman smart contracts. Se basan en tecnología blockchain y no son otra cosa que códigos informáticos que contienen las condiciones de un contrato y que permiten comprobar su cumplimiento para ejecutar las cláusulas en tiempo real y sin necesidad de intermediarios. En ellos, las partes programan diferentes resultados para una diversidad de posibilidades. La lógica que emplean es condicional; es decir, algo como: «si ocurre A, haz B; pero si sucede C, entonces ejecuta D». Las principales ventajas de los smart contracts son su seguridad, transparencia y autonomía, ya que las partes no dependen de terceros para validarlos. Al basarse en tecnología blockchain, permiten a todas las partes verificar que las condiciones del contrato se cumplen. Además, estas pueden conocer en todo momento la trazabilidad del contrato, accediendo al histórico de registros con las transacciones y documentos. Al emplear técnicas de cifrado, la propia tecnología blockchain impide que un ciberdelincuente pueda intervenir en ellos. Y tampoco permite alterar los registros ni las condiciones del contrato si no hay un acuerdo entre las partes.Tomemos como ejemplo un contrato de compraventa. En él, el comprador deposita el dinero destinado a pagar la mercancía en una cuenta asignada al smart contract. El propio contrato inteligente comprobará a través de los programas de mensajería que se ha transferido la mercancía. Para finalizar, ejecutará el pago de los fondos que hay en la cuenta depósito al vendedor. Esta es solo una de las múltiples posibilidades que ofrecen los smart contracts. También pueden llegar a ser muy útiles en ámbitos tan diversos como el de las herencias y donaciones o el de los seguros. En el primer caso, el propio software podría comprobar con el Registro Civil el fallecimiento de una persona y transferir automáticamente su legado a los herederos. También verificar que una persona ha cumplido la mayoría de edad para abonarle los fondos de un fideicomiso. Mientras que en el caso de los seguros, se podrían agilizar considerablemente los trámites para recibir indemnizaciones ante un siniestro. Todo esto se debe a que los smart contracts son especialmente útiles cuando se necesita regular las condiciones de pago de un contrato. De hecho, existen ciertos smart contracts que se dedican a ejecutar pagos y que se conocen como smart payments.Hasta ahora, las transacciones de los smart contracts se realizan básicamente mediante criptomonedas. El empleo de redes blockchain para smart contracts basados en monedas de curso legal como el euro resulta algo más complicado. Esto es así porque hace falta garantizar la seguridad, eficiencia e integridad de los pagos que circulen a través de las redes blockchain, así como el estricto cumplimiento de la normativa vigente en materia de pagos. En cualquier caso, el uso de tecnología blockchain en la economía es ya imparable. Por esa razón, resulta necesario facilitar la ejecución de pagos en euros y desde cuentas corrientes bancarias en este tipo de redes, sin necesidad de recurrir a criptodivisas. Con este objetivo, CaixaBank participa, junto a otras entidades bancarias, en un proyecto piloto promovido por Iberpay, la compañía que gestiona el sistema nacional de pagos (SNCE). Se trata de una prueba pionera que utiliza smart contracts y smart payments en una plataforma interbancaria para programar pagos inmediatos cuando se cumplen ciertas condiciones establecidas. Al participar tanto el sistema nacional de pagos como el sistema financiero español, la integridad y legalidad de las transacciones quedan respaldadas. Esta prueba de concepto permitiría, por ejemplo, ejecutar contratos de compraventa sobre las propias cuentas corrientes de las partes. El sistema bloquearía automáticamente fondos en la cuenta del comprador a la salida de la mercancía y realizaría el pago en la cuenta del vendedor a su llegada a aduanas, además de confirmar su realización a todas las partes intervinientes en el contrato. Todo ello, con la validación de las entidades conectadas a la red y el uso del sistema nacional de pagos para realizar transferencias inmediatas. Asimismo, recientemente, CaixaBank ha incorporado la plataforma de comercio digital we.trade a su catálogo de servicios para empresas. De esta forma, la entidad se convierte en uno de los primeros bancos europeos en facilitar a sus clientes el acceso a la tecnología blockchain orientada a la internacionalización de negocios. La tecnología blockchain está llamada a transformar el sistema financiero, así como la manera que tenemos de entender los contratos. Las ventajas son muy numerosas, por eso la economía se prepara ya para sacar partido a los smart contracts y sus infinitas posibilidades.

INNOVACIÓN
21 Mayo, 2020

Empresas responsables para afrontar el día después

¿Cómo será nuestro mundo después de la pandemia? Esta es la pregunta que todos nos planteamos. Una cuestión bastante lógica, si tenemos en cuenta que pocas personas han vivido antes una situación capaz de provocar cambios tan abruptos, tan globales y tan rápidos. Aunque todavía es pronto para encontrar una respuesta certera, las empresas deberán tener claro cuanto antes cómo será su vuelta, cómo hay que afrontar ese día después en el que volverán al trabajo en un entorno incierto. Para facilitar esa «operación retorno» a las compañías, la Cátedra CaixaBank de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) del IESE ha publicado el cuaderno «El día después: empresas socialmente responsables ante un mundo pos-COVID-19». Realizado por Philip Muller y Joan Fontrodona, este informe propone contemplar la RSC como guía, explica cómo adaptar las empresas a un entorno cambiante y ofrece algunas claves para comprobar que la vuelta al trabajo es segura para todos.En la medida de lo posible, cualquier decisión que se tome —sea fácil o difícil— deberá ser siempre consistente con los valores y con el sentido de la propia labor empresarial. Para ello, el cuaderno propone utilizar la responsabilidad social corporativa como brújula e incorporar tres actitudes que nacen precisamente de ella: reflexión, transparencia y creatividad. ¿Por qué resulta valioso reflexionar sobre los principios, valores y fuerzas de la compañía en esta etapa de desescalada? Porque es fundamental para garantizar que cada paso que se tome sea consistente con todo lo que la empresa dice ser. Dicho de otro modo, para evitar transmitir incoherencia a los distintos grupos de interés o stakeholders. Partiendo de esa reflexión, se podrá reformar desde lo más secundario a lo más importante sin perder la identidad de la empresa por el camino. Una actitud reflexiva fomentará también la creatividad al tomar decisiones y ayudará a incorporar al día a día de la empresa todas las lecciones aprendidas durante la etapa de emergencia, tanto las sanitarias como las económicas. Para que todo ese ejercicio sea efectivo, es imprescindible apostar por una comunicación transparente con los stakeholders. De esta manera, se involucrará a los propios trabajadores y demás grupos de interés a la hora de solucionar los distintos retos que surjan durante el escenario que seguirá a la crisis.No cabe duda de que la epidemia de la COVID-19 nos ha dejado un entorno en el que mandan las situaciones impredecibles y cambiantes, cuando no directamente desfavorables para cada empresa. Para adaptarse a ellas y superarlas con éxito, la clave está en la resiliencia. Es decir, que la compañía cuente con la capacidad —en términos de conocimientos, habilidades y actitudes— para operar en situaciones que se pueden complicar en cualquier momento. El cuaderno de la Cátedra CaixaBank de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) del IESE apunta a seis principios de la resiliencia que pueden aportar la flexibilidad suficiente a las empresas para orientar correctamente sus acciones y sobrevivir tanto en el nuevo horizonte como en los que vengan después de él. - Disponer de recursos frente a nuevas emergencias: si algo nos ha enseñado el confinamiento y las medidas de excepción es que las situaciones de emergencia requieren contar con recursos de sobra. Por eso es tan importante asegurar que cada empresa cuenta con recursos suficientes para garantizar la viabilidad de su negocio en situaciones límite, sobre todo en lo relativo a la cadena de suministros. - Diversidad en ideas y soluciones: apostar por ella ayuda a las compañías a asegurarse de que son resilientes cuando manda la incertidumbre. La diversidad de recursos e ideas al diseñar las soluciones y estrategias es mucho más útil ante los desafíos que vayan surgiendo que las propuestas unidimensionales. De nuevo, involucrar a todos los trabajadores en la búsqueda de esas soluciones y dialogar con otros grupos de interés ayuda a que esa diversidad sea efectiva, a recibir nuevas ideas y a contrastar las propias. - Acción en módulos: otra de las lecciones extraídas del estado de alarma es que resulta importante evitar los contagios mediante el aislamiento. Con la cadena de suministros de las empresas ocurre lo mismo. De hecho, los sistemas muy integrados pueden ser especialmente vulnerables a situaciones de emergencia. Si se apuesta por la acción modular, diversificada en compartimentos estancos y autónomos, será más sencillo proteger las actividades indispensables para las operaciones fundamentales de la compañía y, de este modo, evitar que se interrumpan. Así, esta acción modular servirá como posible medida de contención ante nuevas situaciones de emergencia. - Evolución y aprendizaje constantes: los entornos cambiantes, con un goteo de nuevos desafíos, exigen respuestas dinámicas por parte de las empresas. Para generarlas, es imprescindible saber aprovechar al máximo cualquier nuevo conocimiento y oportunidad que surja durante la operación retorno. Solo así se podrán integrar de verdad los conocimientos y las oportunidades que se vayan abriendo camino. Junto a los propios departamentos, esa capacidad de evolución y aprendizaje se debe extender también a la cadena de suministros y aprovisionamiento para fomentar su agilidad y adaptación ante posibles situaciones de emergencia. - Prevenir contratiempos: tener en cuenta los peores escenarios posibles —como la posibilidad de que surja un nuevo foco de contagio del virus— es especialmente importante en un nivel de gestión de las empresas. Aunque dé la impresión de que la propagación del virus se ha frenado y que se ha conseguido controlar la primera ola de contagios, la gestión resiliente exige tener también en cuenta posibles rebrotes. - Cooperar con otras empresas: es muy posible que, en el mundo después de la pandemia, la cooperación entre personas y empresas ocupe el puesto que hasta ahora ocupaba solo a la competencia. Por esa razón, las compañías deberán enfocar su labor de forma holística y generar cooperación en su propio ecosistema.En el mundo después de la pandemia, las empresas socialmente responsables deberán garantizar que la vuelta de sus empleados sea segura. El informe de Cátedra CaixaBank de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) del IESE apunta también algunos puntos que deberán atender esas compañías: - Salud de los empleados: las empresas deberán comprobar que la vuelta a la oficina asegura la salud y seguridad de todos, y que se minimiza el riesgo de una segunda oleada de contagios. - Comunicación: la comunicación durante el retorno deberá ser regular y proactiva, además de atender e involucrar a todos los grupos de interés. - Riesgo financiero: el plan de continuidad de negocio de las empresas deberá tener tres características: ser sólido, realista y flexible. Se deberá diseñar y mantener sin perder ninguna de ellas de vista. - Cadenas de suministros: será importante realizar un seguimiento de las distintas etapas de las cadenas de suministros, procurar mantener los contratos con los proveedores y buscar alternativas ante posibles disrupciones. - Políticas de viajes: la salud de los empleados y el medio ambiente deberán mandar sobre las políticas de viajes de las empresas, que deberán ser rediseñadas e incluso limitar los desplazamientos, si es necesario. - Nuevos hábitos de consumo: el confinamiento y la pandemia han generado nuevos hábitos de consumo a los que deberá responder el modelo de negocio. También se deberá considerar si la manera de entender o mejorar la actividad ha cambiado después de esta experiencia. - Servicios: será importante diseñar un plan de retorno con el que recuperar, poco a poco, la normalidad en la distribución de bienes y servicios a clientes y consumidores. La pandemia de la COVID-19 ha llegado como un ciclón que, muy probablemente, cambiará para siempre el concepto de normalidad. El escenario que deja es una oportunidad para implantar un verdadero desarrollo sostenible que no deje a nadie atrás, un empeño en el que las empresas tienen mucho que decir. La responsabilidad social corporativa es el faro perfecto para emprender acciones conjuntas y coordinadas en las que basar esa búsqueda de la sostenibilidad.

CORPORATIVO
19 Mayo, 2020

Cómo saber si nos están robando wifi

Nueve de cada diez hogares españoles tiene acceso a internet, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) referidos al año 2019. De ellos, la práctica totalidad (91,2%) disfruta además de banda ancha. Esta cobertura cobra especial importancia en una situación de confinamiento como la que atravesamos a causa de la pandemia de coronavirus. Para sacarle partido, la opción más cómoda que tenemos es utilizar una red wifi. El problema es que también lo es para quien decida robar nuestra conexión. Desde que comenzó el estado de alarma, las redes wifi de nuestros hogares funcionan a pleno rendimiento. Las usamos para trabajar, buscar información, comunicarnos con nuestros seres queridos e, incluso, para llevar a cabo actividades de voluntariado online. Las solemos emplear independientemente del tipo de dispositivo que queramos utilizar, porque evitan el cableado. Solo requieren vincular el smartphone, ordenador, televisor o cualquier otro periférico, como una impresora, al router y ya podemos empezar a hacer uso de internet. Frente a los beneficios y ventajas del empleo de tecnologías inalámbricas, existe el peligro de que otros usuarios hagan uso de ellas sin nuestro consentimiento. Un riesgo al que estamos especialmente expuestos durante el confinamiento, cuando muchos usuarios se ven obligados a permanecer en casa. Y no todos ellos están dispuestos a pagar por acceder a internet. De hecho, la consulta «robar wifi» experimentó un claro aumento en las búsquedas de Google el día 14 de marzo, justo cuando se decretó el estado de alarma. La señal más clara de que algún miembro del vecindario ha decidido aprovecharse de nuestra conexión wifi es que se producen problemas en la conexión y que esta suele ir más lenta. No son pocos los casos en los que un intruso se cuela en la red doméstica de su vecino, con las consecuencias para la seguridad y la privacidad de nuestros datos que esto conlleva.Existen algunas pistas que ayudan a detectar si eso está ocurriendo. Como ya adelantábamos, una posible señal de que algo no funciona del modo en que debiera es que la conexión a internet va a una velocidad más lenta de la habitual. Cuando esto ocurre, puede que las páginas web tarden en cargar. También es probable que los pódcast y música que se escucha vía online experimenten interrupciones constantes. Los que disfruten de plataformas de contenidos audiovisuales, como Netflix o HBO, y no consigan ver un capítulo entero de una serie sin complicaciones, deberían plantearse si hay alguien más enganchado a su red. Una de las formas de saber si nos han pirateado la wifi es comprobar qué dispositivos están accediendo a ella. El router puede ejercer de chivato. Solo hay que desconectar todos nuestros equipos de la red y comprobar si sigue habiendo actividad. Para detectarlo, hay que fijarse en el indicador luminoso que aparece junto a «WLAN». Si a pesar de tener todos los aparatos desconectados continúa parpadeando, es señal de que hay alguien ajeno conectado a nuestra red. Para ser más precisos, lo mejor es acceder al router desde el navegador introduciendo la dirección IP que, por lo general, es 192.168.1.1. Hay que tener cuidado al teclearla, ya que los ciberdelincuentes se aprovechan de los errores más comunes —como sustituir los dos últimos unos (1) por una letra i mayúscula (I)— para redirigir a los usuarios a webs fraudulentas. Una vez introducida la IP, se abre una pantalla donde hay que indicar la clave de acceso wifi. En la nueva pantalla, aparecen los datos del router y sus posibilidades de configuración. Dependiendo del modelo, podremos ver una pestaña nombrada como «Dispositivos enlazados», «Lista de dispositivos» o «LAN usuarios». Al seleccionarla, se pueden comprobar todas las direcciones MAC de los aparatos conectados a nuestra red wifi. Si hay alguno desconocido, es probable que sea de un vecino que está usando la conexión sin permiso.Antes de continuar, es importante recordar que la dirección MAC es una combinación de números y letras con la que se identifica un dispositivo y no puede haber dos iguales. Algo así como un DNI que suele tener la siguiente estructura: XX:XX:XX:XX:XX:XX. Saber cuál es la de cada uno de nuestros aparatos facilita mucho el trabajo de purgado en el caso de que hayan jaqueado la red wifi. La forma de averiguar la dirección MAC varía de un dispositivo a otro. Una vez recopiladas todas, solo queda identificar las que no figuran en la lista y bloquearlas. A pesar de haber expulsado a los dispositivos ajenos, es recomendable cambiar la contraseña de nuestro router para prevenir futuras intromisiones o, al menos, ponérselo más difícil a quien ya ha conseguido conectarse a nuestra red sin que le diéramos permiso. Antes de efectuar dicha modificación, lo mejor es desconectarse de la wifi y realizar la conexión al router mediante cable para asegurarnos de que solo nosotros tenemos acceso al mismo en ese momento. El siguiente paso consiste en entrar de nuevo en la configuración del router de la misma forma que se indicaba en el apartado anterior. Además de realizar el cambio de contraseña, podemos plantearnos añadir medidas de seguridad extra, tales como ocultar o cifrar las unidades de disco o archivos más sensibles. Esto último es especialmente útil si quien entra en nuestra red no solo quiere beneficiarse de la conexión sin pagar un euro, sino que además pretende robar nuestra información personal. Es más que recomendable realizar periódicamente una revisión de los dispositivos que se conectan a nuestra wifi y cambiar la contraseña del router. Es la mejor manera de asegurarnos de que no existe ningún intruso usando nuestra red doméstica, preservaremos nuestra privacidad y mantendremos nuestros datos a salvo.

INNOVACIÓN