09 Julio, 2019

“Los sistemas de protección de incendios no están orientados a las necesidades reales de los clientes”

Carolina Vilas, CEO de Titan Fire System, ganadora de los Premios EmprendedorXXI en Aragón“Tras más de 10 años de experiencia en el sector de protección contra incendios, nos dimos cuenta de que estos elementos fundamentales seguían fallando constantemente: no podíamos mirar hacia otro lado.”La seguridad es lo más importante. En la empresa aragonesa Titan Fire System lo saben bien. Carolina Vilas, su CEO, detectó fallos en los dispositivos de detección de incendios durante más de diez años de experiencia en el sector, y decidió desarrollar nuevos sistemas para mejorarlos: “un sistema de protección para los sistemas que nos protegen”. Esta tecnología es una realidad que se implanta progresivamente en España. Gracias a su compromiso con la mejora de la seguridad contra los incendios, la compañía ha ganado recientemente los Premios EmprendedorXXI en Aragón. ¿Qué os ha aportado como empresa ser uno de los ganadores de los Premios EmprendedorXXI? Supone la confirmación de que vamos por buen camino y de que estamos cumpliendo nuestros objetivos.  Es un reconocimiento a estos años de duro trabajo, de esfuerzo, de dedicación y de buenas decisiones. ¿Por qué los sistemas tradicionales de extinción de incendios no son suficientemente eficaces? Los sistemas de extinción actuales se revisan cada 3 meses, pero al tratarse de elementos a presión, en el momento en que hay una fuga quedan inservibles. Incluso pueden llegar a romperse, lo cual es una pérdida por la gran inversión que suponen para las empresas. Cuando se produce un incendio, estos elementos deberían funcionar correctamente: que no lo hagan es un punto débil. Nuestro sistema se convierte, de este modo, en la protección para los sistemas que nos protegen. ¿De dónde viene vuestra voluntad por mejorar los sistemas existentes? Tras más de 10 años de experiencia en el sector de protección contra incendios, nos dimos cuenta de que estos elementos fundamentales seguían fallando constantemente: no podíamos mirar hacia otro lado. Titan Fire System nació de la necesidad de crear el primer sistema de monitorización de elementos de extinción que consigue un control total sobre la instalación (grupos de incendios, rociadores, bocas de incendios, extintores, tubería…) y es la alerta más rápida en caso de incendio. ¿Por qué pensáis que se han producido tan pocas innovaciones en este sector? El sector de la protección contra incendios, en concreto la protección activa, es un sector muy maduro y anclado en la normativa. Ahora es el momento de introducir tecnología y ampliar la visión, mirando no solo a la normativa sino a la necesidad real. ¿En qué se diferencia un manómetro Titan de un manómetro normal y cómo puede ayudar en caso de incendio? Los manómetros TITAN, además de tener la función de un manómetro convencional, están dotados de diferentes sensores que controlan el funcionamiento y el uso de los elementos de extinción. De este modo, conseguimos controlar subidas y bajadas de presión, movimiento, pérdida de anilla de seguridad, mantenimiento inteligente y control de localización.   En caso de uso del elemento de extinción, este nos informa de la alarma más crítica de “incendio”, desde el uso de un extintor hasta el uso de una boca de incendio en un punto en concreto. Este factor supone un gran avance para la evacuación de emplazamientos tan críticos como un crucero, un hospital o un centro comercial. ¿Cómo funciona el sistema y cuál es su principal innovación? ¿De qué elementos se compone? Titan Fire System fabrica el primer sistema de manómetros inteligentes para elementos de extinción. Se trata de un ecosistema con 4 pilares fundamentales: manómetros inteligentes, app para instalación y mantenimiento inteligente, software con plano interactivo y personalizado encargado de la gestión de todas las alarmas de la instalación e iCloud (conexión en la nube). Nuestros manómetros emiten vía radio el estado de la instalación y todas sus alarmas a nuestro hub. Dicha información se envía a la nube donde se gestiona para realizar una triple llamada: a la empresa final, a la empresa de mantenimiento y a la central receptora de alarmas. De este modo tienes el control total de la instalación y el sistema se convierte en la alarma más rápida en caso de incendio. ¿En qué porcentaje mejora la respuesta del usuario frente a un incendio? En un 100%, ya que en el momento de utilizar el elemento de extinción el sistema ya está enviando una alarma de incendio y se asegura de que todo funcione correctamente en el momento de uso. ¿A qué tipo de empresa va dirigido este sistema? Va dirigido a sectores críticos, grandes superficies y lugares con gran afluencia de público, lugares con grandes instalaciones de protección contra incendios. Su control es vital para reducir daños materiales y humanos. ¿Cómo ha sido el proceso de desarrollo de producto? Ha sido un camino duro, al tratarse de una gran innovación. Hemos tenido que romper muchas barreras por ser los primeros. No teníamos ningún referente en el que apoyarnos y esto ha supuesto mucho esfuerzo para lograr desarrollar un gran producto desde cero. Hemos tenido que recorrer todo el camino: tres patentes, desarrollo del sistema y, finalmente, la fabricación en serie. El siguiente paso, ¿la internacionalización? ¿Cuáles son vuestros futuros proyectos? Nuestro sistema es pionero en la monitorización de elementos de extinción, por lo que no existe una norma que englobe todo el sistema, avanza a mayor velocidad la tecnología que la normativa. Actualmente estamos trabajando en el desarrollo de una normativa a nivel mundial que englobe todo el producto. Respecto a futuros proyectos, Titan Fire System se encuentra en continuos desarrollos, y estamos trabajando en diferentes productos ─más allá del sector de protección contra incendios─ que verán la luz para 2020. ¿Qué consejo le darías a un emprendedor que quiera emprender un negocio propio en el sector tecnológico? Emprender es un camino duro, que requiere mucho esfuerzo y dedicación, pero en el que, a la vez, se consiguen grandes metas. Si tienes un sueño, una idea, lucha por ella como lo he hecho yo.

INNOVACIÓN
03 Julio, 2019

El impacto de los algoritmos en la vida cotidiana: el caso de la NBA

En 2018, el baloncesto se convirtió en el segundo deporte más seguido en Estados Unidos, superando al béisbol y por detrás del fútbol americano. Este incremento de popularidad, que impulsó al baloncesto desde la tercera posición que había mantenido durante más de diez años, viene del reciente entusiasmo de los jóvenes por la liga universitaria y, también, de la proyección del baloncesto en todo el mundo. A diferencia de lo que ocurre con el fútbol americano, el baloncesto de la NBA ha traspasado fronteras y cada vez tiene más adeptos en Europa. Una parte de ese éxito es consecuencia también del uso de los algoritmos para elaborar el calendario de las competiciones de baloncesto en Estados Unidos. Las cifras de audiencia televisiva de los partidos de baloncesto muestran una tendencia al alza durante los últimos tres años, que empezó a materializarse en 2017, aunque se trata de cifras que todavía están lejos de las que alcanzó la Superbowl en ese mismo año. En 2017, la March Madness de la NCAA (National College Athletic Association), la competición más importante de la liga universitaria, llegó a sumar 97 millones de espectadores. Por lo que respecta a la liga profesional, la final de la NBA ─que enfrentó a los Golden State Warriors con los Cleveland Cavaliers─ alcanzó una audiencia media de 19,3 millones de espectadores, cifra nada desdeñable. Las altísimas cuotas de audiencia hacen que los calendarios de temporada cada vez sean más importantes, pues tienen que ofrecer la máxima rentabilidad a los equipos y facilidades a los espectadores. Se suma, además, otro factor: la importancia de la audiencia europea, que crece año tras año. ¿Cuáles son los elementos que se tienen en cuenta para confeccionar estos calendarios? ¿Cuáles son las variables consideradas y cómo se cuadra todo para que el éxito del baloncesto aumente? La respuesta a estas preguntas la encontraremos en las matemáticas.Confeccionar el calendario de partidos es una tarea complicada. Y es que, a diferencia de las ligas europeas, en las que los encuentros deportivos se programan casi siempre durante el fin de semana, en la liga norteamericana hay que tener en cuenta multitud de variables. El primero en identificarlas fue Matt Winnick, vicepresidente de la NBA durante 30 años y responsable de la configuración del calendario hasta la temporada 2015-2016. Para facilitar dicha tarea, el equipo de Winnick creó un algoritmo informático, que tenía en cuenta los siguientes parámetros 1. Estadios disponibles: a diferencia de lo que ocurre en Europa, en Estados Unidos los estadios no están siempre disponibles. Estos se comparten entre diversos clubs y disciplinas, por lo que los equipos deben enviar sus calendarios con mucha antelación. 2. Duración de la competición: la temporada norteamericana dura seis meses, durante los cuales cada equipo debe jugar 82 partidos en total (suman en conjunto 1.230 partidos). Este elevado número de enfrentamientos se reparte entre los que juega cada equipo en su propia división (la NBA reparte sus equipos en seis divisiones, tres en la conferencia de la Costa Este y tres más en la de la Oeste) y los que juega contra equipos de la otra conferencia. 3. Evitar el back-to-back, o lo que es lo mismo, jugar dos partidos, uno de ida y el otro de vuelta, en días contiguos. Con el algoritmo se intenta reducir los back-to-back al máximo. 4. Tener en cuenta la audiencia europea: los partidos se suelen jugar en jueves, viernes y domingo. Los de los domingos se acostumbran a jugar al mediodía para hacerlos compatibles con el horario europeo. 5. Respetar las preferencias de cada equipo: cada equipo puede elegir tres fechas en las que le interesaría jugar, aunque no puede decidir el rival. 6. Evitar jugar cuatro partidos en cinco días: tiene que haber un descanso de tres días entre partidos. 7. Evitar que los partidos coincidan con fechas de celebraciones importantes o con otros eventos deportivos, como la Superbowl, especialmente las finales. En 2016, Tom Carelli y su equipo recogieron el testigo de Winnick, incorporando algunas novedades al algoritmo respecto al usado en la temporada 2015-2016. Gracias a estos cambios, en la temporada 2018-2019 se ha logrado la tasa más baja de partidos back-to-back de la historia (14,4 respecto a los 19,3 de 2015), y por primera vez se respeta el tiempo de descanso entre partidos.   El caso de la NBA refleja que el uso de algoritmos puede contribuir a mejorar situaciones a priori complejas y se está convirtiendo en una práctica que progresivamente se está extendiendo a otros sectores.

INNOVACIÓN
01 Julio, 2019

El superordenador más rápido de Europa recala finalmente en Barcelona

La cadena televisiva HBO estrenó en 2016 la famosa serie Westworld. Su trama se desarrollaba en un parque temático ambientado en el lejano oeste poblado por androides, robots con aspecto humano, que Anthony Hopkins controlaba a través de un superordenador albergado en una sala vintage. Podría decirse que esta sala y este superordenador ya existen en Barcelona, aunque todavía no han sido utilizados ─que se sepa─ para controlar androides ni parques temáticos. Una antigua capilla situada en el recinto de Torre Girona, en el emblemático barrio de Pedralbes, alberga desde 2004 el supercomputador más potente de España: el MareNostrum.  Ahora, la Comisión Europea ha seleccionado el Centro Nacional de Supercomputación (BSC) para que ponga en marcha un ordenador de nueva generación: el MareNostrum V. Este nuevo superordenador llegará a una potencia en pico de 200 petaflops/s, lo que equivale a la realización de 200.000 billones de operaciones por segundo. Empezará a funcionar el 31 de diciembre de 2020. El salto cualitativo es enorme, 17 veces superior a la potencia de MareNostrum IV y 10.000 veces más alta que el primer supercomputador que albergó la ciudad. La anterior versión de MareNostrum, instalada en 2017, que llegó a ser el segundo ordenador más potente de Europa y el decimotercero del mundo en sus primeros tiempos, alcanzó en su máximo pico los 13,7 petaflops/s (11.100 billones de operaciones por segundo). La Unión Europea aportará inicialmente cien millones de euros para financiar la nueva instalación, cantidad que servirá para mantener la máquina activa durante los primeros cinco años. El resto de la inversión se dividirá entre el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (60%), la Universidad Politécnica de Cataluña (10%) y la Generalitat de Catalunya (30%). Los tres países que apoyaron la candidatura española, Croacia, Turquía y Portugal, también harán su aportación a nivel económico. El proyecto de los superordenadores europeos está gestionado por EuroHPC Joint Undertaking (EuroHPC-JU) a partir del acuerdo al que llegaron los 28 estados miembros y la Comisión Europea para cofinanciar una hoja de ruta común para impulsar la Computación de Altas Prestaciones (HPC).El nuevo superordenador podrá ser utilizado por científicos de toda Europa. Será crucial su ayuda en la investigación sobre la inteligencia artificial y sobre nuevos materiales, pero todavía más en el desarrollo de nuevos tratamientos contra el cáncer ya que permite, entre otras funciones, secuenciar el genoma para diferenciar las células sanas de las tumorales. La máquina es vital para los investigadores que, por ejemplo, buscan la vacuna contra el VIH, un virus en el que intervienen múltiples variables que serían imposibles de valorar sin contar con la ayuda de una instalación como la que se construirá en Barcelona.La previsión es que la siguiente generación de superordenadores, los llamados “ordenadores exaescala”, entren en funcionamiento en el año 2023. Todo indica que llegarán a la velocidad de cálculo de 1 exaflop (lo equivalente a 1.000 petaflops), cinco veces más que el que se instalará en Barcelona. China empezó a desarrollar esta tecnología en 2017 creando el supercomputador Sunway TaihuLight que fue, durante dos años consecutivos, el ordenador más rápido del mundo al alcanzar una velocidad de 93 petaflops. La tecnología con la que operarían estos ordenadores podría llegar a superar la potencia del procesamiento neuronal humano, lo cual abriría la puerta a un desarrollo exponencial de la inteligencia artificial, de manera que el mundo que nos presentaba la serie de ficción Westworld podría estar más cerca de lo que creemos.

INNOVACIÓN