El esquema “Pump and Dump” y su relación con El lobo de Wall Street

31 Octubre, 2018

El esquema “Pump and Dump” y su relación con El lobo de Wall Street


En un momento dado de la película “El lobo de Wall Street”, Jordan Belfort, el personaje que interpreta Leonardo Di Caprio, mira a cámara y se dirige directamente al espectador para intentar explicarle las actividades que estaba realizando su compañía. Luego se detiene y dice: “Vale. Ya sé que no entendéis lo que estoy diciendo. No pasa nada, no importa. La verdadera cuestión es: ¿todo esto era legal? Por supuesto que no. Pero ganábamos tanto dinero que no sabíamos qué hacer con él”.

En este artículo intentaremos explicar, de forma comprensible, los tres críticos y mediáticos pasos del esquema fraudulento que utilizó el verdadero Jordan Belfort para enriquecerse indebidamente a principios de la década de los 90 y por el cual fue juzgado: el llamado “pump and dump”.

¿Cómo pudo suceder el “pump and dump”?

El “pump and dump” de Belfort se inició creando una o varias IPO (Initial Public Offering, en español OPV u oferta pública de venta) en las que las acciones de las empresas, aunque aparentemente se vendían al público, en realidad eran compradas por amigos o intermediarios de confianza, que luego revendían las acciones y daban así a la IPO una apariencia de operación exitosa.

El segundo paso del proceso era manipular el mercado para incrementar los precios de las acciones de forma artificial. Al conservar una gran parte de las acciones en manos amigas, se podían realizar compras y ventas entre sí, pero desde distintas cuentas, lo que hacía que su precio aumentase rápidamente. A continuación se extendían rumores positivos sobre las acciones, lo que, en un efecto bola de nieve, hacía que pequeños inversores también las compraran, creando una demanda totalmente artificial, pero que hacía que el valor de las acciones siguiera subiendo.

Qué es el “Pump and Dump”

El último paso del “pump and dump” es el “dump”, es decir, desprenderse de todas las acciones cuando su precio estaba en su momento más elevado. De esta forma, el vendedor ganaba millones, pero la consecuencia era que, tras la venta, el precio de las acciones se desplomaba, y exactamente al revés de lo que había sucedido antes, si alguien intentaba venderlas, no encontraba comprador, lo que hacía que el precio de la acción cayese todavía más. Así, mientras algunos ganaban fortunas, otros las perdían.

Un cambio de era

Todo este esquema no deja de ser una versión moderna de la crisis de los tulipanes holandeses, con la diferencia de que ésta se ha creado de forma totalmente voluntaria y artificial.

A principios de los 90, las regulaciones de Wall Street eran muy diferentes. Hoy en día, en cambio, las normas son más estrictas, y el “pump and dump” en la Bolsa es  irrealizable.

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