Cómo y por qué medir el impacto social de una empresa

22 Julio, 2020

Cómo y por qué medir el impacto social de una empresa


Una empresa no es un ente aislado. Su actividad tiene un impacto en la sociedad que la rodea. Por ejemplo, el simple hecho de que tenga trabajadores incide de manera positiva en el empleo. Si, además, desarrolla políticas de responsabilidad social corporativa (RSC) en cuestiones medioambientales o sociales, ese impacto será todavía mayor.

Saber que las empresas tienen un efecto en la sociedad que las rodea resulta bastante evidente. Otra cuestión es conocer ese impacto con exactitud y medirlo para conocer su evolución. Esto es precisamente lo que suele ocurrir con los conceptos abstractos: que resultan difíciles de definir y cuantificar. La felicidad o la belleza son dos de ellos. Y el impacto social de una empresa también lo es.

Precisamente para aclarar esta cuestión, la Cátedra CaixaBank de Responsabilidad Social Corporativa del IESE ha editado un cuaderno titulado Medición del impacto social: bases para un marco común de diálogo. En él, ofrece algunas pautas para ayudar a las empresas a conocer mejor la huella que dejan en la sociedad.

Por qué interesa medir el impacto social

Antes de lanzarse a medir el impacto social de una empresa, una tarea que puede llegar a consumir muchos recursos, conviene tener claro si interesa hacerlo y también algunos criterios para saber qué nivel de detalle se debe alcanzar.

El cuaderno destaca algunos de los motivos que pueden llevar a una empresa a afrontar la medición de su impacto social. Por ejemplo, que realizar este ejercicio representa una oportunidad para la compañía, supone una herramienta para el creciente activismo de los inversores, cada vez más deseosos de que su capital se transforme en mejoras sociales, y también responde a las demandas de una sociedad cada vez más interesada en conocer el impacto de la actividad empresarial.

En cualquier caso, el informe recuerda que las propias empresas son las primeras interesadas en conocer de una forma detallada, cuantificable y sólida el impacto que su labor tiene en la sociedad. En especial, las que están comprometidas con ciertos objetivos relacionados con la RSC, como la lucha contra el cambio climático o la Agenda 2030.

En cuanto a los criterios que deben acompañar la medición del impacto, el cuaderno sugiere tres fundamentales: la finalidad (scope), la proporcionalidad (proportionality) y la consistencia (alignment).

Así, recomienda a las empresas preguntarse para qué van a utilizar la información obtenida y a quién se va a dirigir, con el fin de establecer unos objetivos de medición. También emprender la medición solo si contribuye al proceso de toma de decisiones y si su coste no supera la importancia de la decisión a la que pretende contribuir. Por último, aconseja que la metodología que elijan para medir su impacto social sea coherente con el objetivo que persigue la medición.

Un modelo para definir el impacto

Una vez que están claros los objetivos de la medición de impacto, toca ponerse manos a la obra para definir ese efecto y así poder medirlo. El cuaderno de la Cátedra CaixaBank de Responsabilidad Social Corporativa del IESE propone un modelo lógico con cinco etapas que explican la generación del impacto que produce cada empresa:

Inputs: recursos que hacen posible una actividad. Por ejemplo, el presupuesto invertido en desarrollar, producir y lanzar al mercado las pastillas que purifican el agua.

Activity: actividad cuyo impacto se pretende predecir o evaluar. Siguiendo con el mismo ejemplo, sería una descripción cualitativa de la venta de las pastillas purificadoras.

Outputs: resultados tangibles de la actividad. Es decir, cuánto producto se ha vendido.

Outcomes: cambio resultante de la actividad en la población a la que se dirige. En este caso, la cantidad de agua purificada que ha consumido la comunidad a estudio.

Impact: impacto, cambio o efectos del cambio que se atribuyen a la actividad analizada. Sería la disminución de enfermedades gastrointestinales en la población estudiada, comparada con las cifras anteriores al lanzamiento del producto y atribuible exclusivamente a esta actividad.

A la hora de realizar la medición del impacto, el cuaderno propone algunos recursos como guías prácticas, metodologías concretas o catálogos de métricas e indicadores. Además, recomienda definir bien la finalidad que persigue todo el ejercicio de medición antes de buscar una herramienta para medir que sea adecuada a los objetivos marcados y proporcional a los recursos invertidos. De hecho, subraya que la gran diversidad de necesidades sociales, intereses e intervenciones dificulta la creación de una única regla de oro aplicable a cualquier medición.

Cinco pasos para medir el impacto

A la hora de medir el impacto, el cuaderno propone cinco pasos que son comunes a casi todos los procesos:

– Identificar los objetivos de la medición: fijar de manera clara qué se quiere lograr con ella. Para ello, conviene definir la finalidad y naturaleza de la medición, la audiencia a la que se dirige y conocer la misión de la empresa con la que se debe alinear.

– Identificar los grupos de interés beneficiados o afectados: establecer con qué grupos de interés conviene contactar para definir el alcance del impacto buscado.

– Definir las métricas e indicadores con las que evaluar el cambio: deben ser relevantes. Entre las características de un buen indicador están: que se alinee con la misión y fin de la organización; que sea SMART (específico, medible, accesible, relevante y que cuente con un marco temporal); y que sea comparable. También es recomendable utilizar más de uno para cada outcome o resultado. Así, si todos los indicadores apuntan en la misma dirección, pueda suponerse razonablemente que se ha generado el cambio cuyo progreso se buscaba demostrar.

– Medir, validar y evaluar el propio impacto: hay que comprobar si, efectivamente, la actividad analizada ha generado el cambio previsto en el modelo lógico o no. También se debe validar el resultado, comprobando que los grupos de interés a los que ese cambio beneficia también perciben lo que perciben y que, efectivamente, les resulta valioso.

– Publicar los resultados, aprender del proceso y mejorar para mediciones futuras: la presentación de esos resultados debe ser transparente e incluir toda la información relevante que los grupos de interés deben conocer.

Tal y como recuerda el cuaderno, la medición del impacto social es un ejercicio cargado de oportunidades, costes y riesgos. Por eso es tan importante definirla, planificarla y ejecutarla correctamente. Es la mejor manera de que acabe por beneficiar a las empresas, a los inversores y a la sociedad, además de ayudarles a cooperar para lograr objetivos conjuntos.