Economía: una asignatura del día a día

25 Mayo, 2021

Economía: una asignatura del día a día


El término “finanzas” parece algo reservado solo para los economistas, un terreno vedado en el que las personas de a pie no suelen adentrarse. Nada más lejos de la realidad. El ser consciente de tus ingresos y gastos, o el hacerte una lista de la compra son pequeñas acciones del día a día que relacionan conceptos financieros y los ponen en práctica. La IV Edición de Finanzas para Jóvenes, a través de los voluntarios de CaixaBank, acerca este universo a los alumnos de 4º de ESO y presenta conceptos básicos de educación financiera para que puedan aplicarlos en sus vidas.

La importancia de la educación financiera

La educación es el motor que hace avanzar una sociedad y disminuir las desigualdades entre quienes la conforman. Tanto es así, que la OCDE ha considerado la educación secundaria como una buena protección frente al desempleo y ha pedido a los gobiernos convertirla en una inversión prioritaria. A la acción estatal se suman iniciativas privadas, como las de Educación de calidad (ODS4) de la estrategia de Responsabilidad Social y Corporativa de CaixaBank, entre las que destacan las destinadas a mejorar la educación financiera.

 

En un mundo cada vez más complejo, la educación financiera es esencial para participar en la sociedad actual; sin embargo, sigue siendo nuestra asignatura pendiente. No hay una edad para dejar de aprender, desde luego, pero lo cierto es que, cuanto antes se empiecen a interiorizar y relacionar ciertos conceptos, más global será la visión y antes se podrán aplicar a la vida.

Este es el principio que inspira el Programa de Finanzas para Jóvenes. Los alumnos de 4º de ESO del Colegio María Madre de Burgos, nos cuentan cómo, a través de estos talleres, han podido aterrizar conceptos que les sonaban, pero que no dominaban.

 

Puntos clave del programa

– Administrar tu dinero (presupuesto individual; ingresos y gastos)

– Endeudarse con sensatez (préstamos y tarjetas de crédito)

– Inversión inteligente (acciones, valores, rentabilidad y riesgo)

– Finanzas para la vida (planificación financiera)

La aplicación práctica

«Lo que nosotros les damos es nuevo para ellos. Son menos teóricos que su temario y más aplicables para la vida» afirma Nacho Arroyo, voluntario de CaixaBank y responsable del programa. Los alumnos de 4º de ESO que han optado por la asignatura de Economía siguen un temario a lo largo del curso, que les adentra en esta materia e incorpora conceptos básicos, como el PIB o los tipos interés. El problema es que los estudiantes lo consideran algo teórico y alejado de su realidad; estos talleres complementan lo que estudian y presentan los conceptos. Ruth Mata, profesora de Economía del Colegio María Madre, nos cuenta cómo ha prescindido de un manual para elaborar sus propios apuntes, y ha utilizado la prensa y las simulaciones de distintas entidades financieras para transmitir a sus alumnos la importancia de la educación financiera y su aplicabilidad.

Es importante conocer cómo se calcula el PIB, pero también lo es el saber cómo eso acaba afectando a nuestro propio bolsillo. «La economía es una asignatura del día a día, entonces se la tengo que mostrar para que ellos salgan y la toquen ya», explica Ruth. Nacho coincide con ella: «son experiencias que, en muy poco tiempo, van a tener que vivir porque están ya en el mundo». Estos chicos están, efectivamente, en una edad muy determinante: con 15 o 16 años ya disponen de algunos ingresos, asumen algunos gastos, pueden empezar a trabajar e incluso emanciparse. Y, si no se diese ninguna de estas circunstancias, estarían a dos años de ser mayores de edad y gozar de todos los derechos y obligaciones que esto conlleva. El ser conscientes de los gastos que tienen, saber elaborar un presupuesto personal o aprender a ahorrar, son nociones elementales de economía cotidiana que necesitan empezar a aplicar ya.

Los chicos de este colegio tienen la paga que les dan sus padres como única fuente de ingresos y no asumen cargas como la hipoteca, pero ya entran y salen, se compran videojuegos o piensan en sacarse el carné de conducir. Para Jorge, un ahorrador nato, este taller ha supuesto un cambio de perspectiva respecto a los tipos de gasto (fijos, variables y discrecionales) y ya ha analizado en qué categoría se englobarían los suyos, dándose cuenta de que prácticamente todos son discrecionales. Más consciente de los gastos de su economía personal es también Milagros. Esta alumna ya había experimentado la compra a plazos, dándole a su madre parte de la paga para financiar una cámara; sin embargo, no había relacionado este acto con los conceptos de la educación financiera hasta concluir este programa. «Cosas que parecían súper complicadas, no son tan complicadas cuando las explica él» afirma, refiriéndose a Nacho. Este voluntario explica con ejemplos concretos cómo las finanzas influyen en nuestras vidas, desde la capacidad de ahorro hasta lo que implica pedir un préstamo. «Pienso en pedir un crédito para comprar un coche y pagarlo a plazos, pero me impactaron mucho los intereses que se pagan al banco» cuenta Ángelo, que no se había planteado las dificultades de una compra tan importante hasta ahora

La voz de la experiencia

La puesta en práctica es un punto a favor para este tipo de formación, pero no el único. La experiencia de quienes la imparten supone un pilar fundamental para el programa e influye enormemente en su éxito. Acerca de esto, Ruth no tiene dudas: «en estos ámbitos se necesita un grado de experiencia; no puede ser todo teórico, porque estaríamos fuera de la realidad y en este tipo de actuaciones se necesita la realidad». Esta profesora, que trabajó en banca y auditoría antes de seguir su vocación docente, considera que estos programas hacen que la realidad llegue a su aula, convirtiéndose en una herramienta muy útil y en un complemento necesario para su asignatura.

Experiencia es, precisamente, algo que a Nacho le sobra. Después de 30 años desempeñando distintas funciones en el sector bancario, Nacho se desvinculó de la entidad y pudo dedicarse de lleno al voluntariado, coordinando el programa de Finanzas para Jóvenes en Castilla y León. Aunque siempre le interesó la acción social y colabora con otras causas, este programa le permite aunar tres de sus pasiones: la banca, el voluntariado y la educación.

Es el cuarto año que imparte este taller y asegura que no se cansará nunca de hacerlo, ya que es algo que le encanta. En estos cuatro años, con decenas de colegios visitados, reconoce que jamás ha tenido un problema y que la sintonía con profesores y alumnos siempre ha sido total. Los jóvenes los consideran una persona agradable, que habla desde el vasto conocimiento que le aportan sus muchos años en el sector y que sabe transmitir con claridad y entusiasmo. Para Nacho, esto es lo mejor que puede aportar de su experiencia: que la gente sepa cómo funciona la banca, las posibilidades que ofrece y los valores que transmite. «Yo transmitía valores cuando trabajaba en la banca; valores que tiene y en lo que creo, porque no es solo una empresa de servicios, hace una acción social. Me gustaba lo que hacía y me gusta explicarlo».

La semilla del cambio

Estos chicos están en la edad ideal para empezar a comprender y aplicar las finanzas porque, por muy lejanos que les parezcan algunos temas, la base está en la planificación. «Al final, todo llega y, si no has tenido una buena planificación, lo vais a tener complicado», reflexiona Nacho. Este concepto, unido al de endeudarse con cabeza, son esenciales para llevar una vida económica saludable, que es el fin hacia el que guían tanto Nacho como Ruth: discernir qué gastos son necesarios y planear a corto, medio y largo plazo.

Ángelo ya ha interiorizado el concepto de planificación y sabe que, aunque aún queden algunos años para que llegue ese momento, cuando entre al mundo laboral debe tener claro a dónde quiere llegar y qué quiere hacer en su vida. El ahorrar para pagar unos estudios o saber cómo solicitar un préstamo son cuestiones que ha empezado a plantearse a raíz de estos talleres. El endeudamiento, del que todos huían al principio, también es un concepto que han comprendido mejor y del que son capaces de valorar oportunidades y riesgos. Tanto es así, que Ángelo ha querido compartir con su padre los valiosos conocimientos aprendidos y orientarle sobre créditos hipotecarios.

«Ninguno piensa en el ahorro, pero es un tema que les viene muy bien» reconoce Nacho. Y lo cierto es que los chicos confirman que era algo que nunca habían contemplado hasta ahora. Jorge, que aboga por reducir los gastos prescindibles, se queda con el consejo de ahorrar un 20 % de las ganancias. En el perfil opuesto encontramos a Milagros; apasionada de la estética que compraba todo el maquillaje que veía, pero ahora comprende que es mejor esperar y adquirir un mejor producto. Ha aprendido a valorar la necesidad de compra, identificar los gastos hormiga e invertir porque, para ella, la clave está hacer las cosas con cabeza.

Una iniciativa enriquecedora

Los alumnos afirman que la experiencia ha sido enriquecedora y que les ha cambiado completamente la imagen que tenían de las finanzas. Han descubierto cómo aplicar la teoría que estudiaban y desgranar conceptos que les sonaban, pero no dominaban. Tan valiosa les ha parecido esta formación, que ha sucedido lo que Ruth considera un hito: al salir de clase, los chicos explicaban lo aprendido a los compañeros que, por cursar otras materias, no podían asistir a los talleres. Todos ellos ya están empezando a aplicar esta enseñanza en sus vidas y hay a quienes, como Jorge, les ha dejado una impronta tan poderosa que han decidido orientar su camino académico hacia esta área y recomienda, a todo aquél que no haya podido asistir, que procure informarse sobre el tema.

Este curso académico ha sido diferente, sin duda. Nacho reconoce que han podido participar menos colegios a causa de la pandemia, aunque cree que, cuando acabe, seguirá la tendencia ascendente de los años anteriores. Ruth, que ha puesto todo de su parte por ofrecer a sus alumnos esta experiencia, se siente satisfecha y agradecida, ya que, sin el respaldo e implicación de los voluntarios de CaixaBank y la inversión de su centro en herramientas digitales, estos talleres no hubiesen tenido lugar. Asegura que la organización les ha dado todas las facilidades y ha posibilitado llevar a cabo una formación que marque la diferencia; la diferencia de una voz experta que les abra los ojos para mostrarles el mundo en el que están a punto de entrar.