ECONOMÍA

El billete de 0 euros que vuelve locos a los coleccionistas

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El billete de 0 euros que vuelve locos a los coleccionistas
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CaixaBank

26 Marzo, 2024


En el año 2002 dimos la bienvenida al euro como moneda única y fue en ese momento cuando conocimos sus billetes de 5 €, 10 €, 20 €, 50 €, 100 €, 200 € y 500 €.

Sin embargo, hay un billete más que no se encuentra en esta relación y que es probable que nunca haya pasado por tus manos: el billete souvenir de 0 euros.

Fuentes del Banco Central Europeo (BCE) señalan que estos billetes souvenir de 0 euros no son aprobados por la institución, que solo reconoce los billetes auténticos. Además, aclaran que, en el caso de haya empresas que los produzcan, estos deben cumplir con las normas de reproducción del BCE para garantizar que no puedan confundirse con los originales.

El primer billete de 0 euros surgió en Francia en 2015 como una iniciativa de Richard Faille, un ciudadano galo que ya en 1996 había obtenido permiso de Monnaie de Paris para imprimir billetes de recuerdo, sin valor nominal.

Con la llegada del euro, imprimió billetes de 0 euros. Estos billetes se imprimieron en las mismas instalaciones que los billetes normales (en Oberthur Fiduciaire, en Francia), y guardan las mismas medidas de seguridad: marcas de agua, tiras de cobre, impresión en relieve sensible al tacto, holograma, registro transparente, fondo de seguridad de la imprenta y tinta fluorescente visible bajo luz ultravioleta. Además, cada uno de los ejemplares tiene un número de serie único.

Billetes de 0 euros españoles

En España, puedes adquirir tus billetes souvenir de 0 euros a través de la web Eurosouvenir. También puedes personalizarlo, enviando la imagen que desees a través de su web. Eso sí, aunque que el valor del billete sea de 0 euros, tiene un precio de 2,5 €.

Para España, esta web contabiliza 60 modelos diferentes de billetes que reproducen en sus diseños lugares o personalidades relevantes de nuestro país.

Desde monumentos destacados, como la Alhambra (Granada) o la Sagrada Familia (Barcelona), hasta leyendas del deporte, como el futbolista asturiano Enrique Castro, “Quini”.

Cada año se lanza una nueva edición limitada con nuevos modelos, con unos 10.000 ejemplares, a excepción de ediciones exclusivas para coleccionistas con tiradas inferiores.

Los billetes de recuerdo pueden adquirirse en los enclaves turísticos que recogen en su reverso, ya sea en máquinas expendedoras o en oficinas de turismo. Asimismo, los coleccionistas pueden hacerse con ellos a través de la web de Eurosouvenir.

Fuera de nuestras fronteras, también hay lugares singulares para ilustrar este curioso billete. Existen multitud de billetes de 0 euros con motivos tan icónicos como la Puerta de Brandemburgo, el Big Ben, la Torre Eiffel, el Coliseo o el Manneken Pis, así como personalidades como Karl Marx.

Otros billetes 0

Si echamos un vistazo más allá del euro, vemos que también se han lanzado iniciativas similares con otras divisas, pero con objetivos completamente distintos.

Por ejemplo, el billete de 0 rupias de la India, lanzado por una organización en contra de la corrupción llamada 5th Pillar. De 2007 a 2014 se imprimieron y distribuyeron 2,5 millones de estos billetes, falsificaciones, pero a la vez símbolo de la oposición de los ciudadanos a los sobornos que el personal de las administraciones, de forma irregular, les exigía para cualquier trámite.

Al otro lado del mundo, en Brasil, tenemos otro caso de billetes 0. Se trata de las creaciones del artista plástico Cildo Meireles, que jugaba con el conceptualismo imprimiendo billetes de 0 reales (la divisa brasileña por aquel entonces) y cambiando las personalidades que ilustraban los billetes reales por minorías, bajo el nombre de “Zero Real”(1974-1978).

En esta serie, bautizada como Árvore do Dinheirose atrevía con billetes como el del dólar (“Zero Dollars”, 1978-1984), profundizando en el significado de lo monetario, entendiendo la moneda extranjera como representación icónica de un país. En estas obras el dinero se convierte en paradigma de la relación entre materia y símbolo, ya que puede ser, paradójicamente, ambas cosas a la vez.

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