26 Octubre, 2018

El clásico y la prensa: trabajando para una audiencia global

El próximo domingo, a las cuatro y cuarto de la tarde, Madrid y Barcelona serán dos ciudades atípicamente tranquilas. Habrá poco tráfico y poca gente en la calle. Se juega el clásico. Esta es la rutina que se vive cada vez que los dos gigantes del fútbol español y mundial se ven las caras. Una rivalidad histórica que, con el paso de los años, ha traspasado fronteras y se ha convertido en un encuentro de alcance global. Y es que este es un partido que no sólo paraliza Barcelona y Madrid. Los ojos de medio mundo estarán pendientes de lo que ocurra sobre el césped del Camp Nou. Las cifras que mueve el Barça-Real Madrid hablan por sí mismas y son mareantes. El partido se emitirá por 183 países, en 325 canales, y la audiencia potencial será de 650 millones de espectadores. Los jugadores serán los grandes protagonistas de la cita del domingo en Barcelona. Por primera vez en años sin Cristiano Ronaldo y Lionel Messi frente a frente. Pero su ausencia por motivos bien diferentes no ha reducido la expectación. Para que la emoción del clásico llegue a todos los rincones del mundo habrá una legión de periodistas que ya llevan días informando sobre todo lo que lo rodea. Es una cita especial. Para entender la trascendencia que tiene, sólo hay que ver los recursos humanos y materiales que se destinan a cubrir el partido. El último Barça-Madrid que se jugó en el Camp Nou congregó a 759 profesionales de la comunicación entre las televisiones (481 acreditaciones), la prensa escrita (153), los fotógrafos (59) y las radios (46). Más allá de los medios de comunicación convencionales se acreditó a una veintena de periodistas que elaboraron contenido para las redes sociales. Y esta es sólo una pequeña muestra de la gente que trabaja cubriendo el partido, porque hay que sumar los profesionales que siguen todo lo que sucede desde las redacciones y los estudios de medios de comunicación de medio mundo. Cuando empiece el partido, toda la afición estará pendiente de la retransmisión televisiva, que va incorporando tecnologías innovadoras para acercar todo lo que sucede sobre el césped. El Barça-Madrid es un acontecimiento de primer orden, y Mediapro y LaLiga ponen todos los recursos que tienen a su alcance para ofrecer una experiencia audiovisual que esté al nivel de los grandes eventos deportivos mundiales. El próximo domingo, como en el último clásico, no se escatimará en medios. A diferencia de la mayoría de los partidos de liga, la producción del encuentro se hará usando 30 cámaras con resolución 4K-HDR situadas en todos los puntos del estadio y también en un helicóptero. El partido dura 90 minutos, pero el trabajo de la prensa va mucho más allá. ¿Cómo se prepara un clásico en las redacciones de los periódicos, las radios y las televisiones? Ferran Correas, jefe de la sección Barça del diario barcelonés L’Esportiu, lo detalla. "A diferencia de las semanas de partido normal, cuando llega un Barça-Madrid todo se planifica con mucha más antelación, porque producimos más información y los medios destinamos más espacio a explicar todo lo que rodea al encuentro", explica el periodista, que también relata cómo es el trabajo de la prensa el mismo día del clásico: "En otras jornadas, los medios nos activamos poco antes del partido, pero cuando hay un duelo así, todo se explica minuto a minuto, desde primera hora del día".Otra de las grandes diferencias que existen entre el clásico y un partido de liga normal es el perfil de los profesionales que lo cubren. "Más allá de los periodistas que seguimos habitualmente la información de los dos equipos, la zona de prensa se llena con muchos más corresponsales extranjeros,” explica Correas. Y hay un dato que refleja muy bien esta realidad; un tercio de los periodistas acreditados en el último clásico (259) pertenecían a la prensa internacional: había representados 75 medios de 22 países distintos.La eclosión de las herramientas digitales ha provocado un cambio en cómo la afición del Barça y el Real Madrid de todo el mundo ha seguido el clásico los últimos años. Las redes sociales de los dos clubes, gestionadas por periodistas y profesionales de la comunicación, ya hace años que hacen un seguimiento de todo lo que pasa en el día a día de los equipos, especialmente en citas trascendentes como las del domingo. Sobre el césped del Camp Nou, precisamente, estarán los dos clubes deportivos con más seguidores del mundo. El Barça y el Madrid, que superan los 200 millones de seguidores sumando las tres principales redes sociales (Facebook, Twitter e Instagram), focalizan las interacciones que se hacen a través de estas plataformas entre los clubes de la liga. En el primer tramo de temporada, el Barça ha generado 258,7 millones de interacciones, una cifra que el Real Madrid sigue muy de cerca (237,6 millones). Habrá que ver, eso sí, cómo repercute en el seguimiento del partido el hecho de que ninguna de las dos figuras de los últimos años esté en el clásico, ya que Messi está lesionado y Cristiano Ronaldo se marchó a la Juventus. "Entre el público español, no creo que esto afecte, pero a nivel internacional repercutirá, ya que Messi y Ronaldo son dos iconos globales y generan mucha audiencia por sí mismos”, analiza Ferran Correas. Las redes sociales, en cualquier caso, no son sólo una plataforma para que los clubes difundan contenido. Se han convertido propiamente en un canal de difusión. Los dos clásicos de esta temporada, por ejemplo, se podrán ver gratuitamente a través de Facebook en ocho países asiáticos del subcontinente indio. Y es que, en agosto, LaLiga llegó a un acuerdo de venta de los derechos televisivos para las próximas tres temporadas con esta red social.El papel de los periodistas en la cobertura de los dos grandes equipos del fútbol español también se ha transformado con el paso de los años y la globalización de la información. "El cambio que ha habido ha sido radical. Se ha multiplicado el seguimiento mediático de todo lo que rodea al Madrid y al Barça", afirma Manolo Segura, que ha seguido la actualidad del Barça en diferentes medios como Onda Cero o Mundo Deportivo durante tres décadas. El periodista explica que ha habido un cambio de paradigma respecto a cómo se trabajaba en los años ochenta, noventa y principios del 2000: "Hace veinte o treinta años el trato con el futbolista era directo. Esperabas a la salida de los vestuarios y hablabas con quien querías y eso ya hace tiempo que dejó de ser así, es casi imposible acceder a él. También es cierto que entonces éramos cuatro medios siguiendo el día a día de los clubes, y ahora somos 444". Ferran Correas constata este cambio: "A pesar de que el tratamiento que hacemos los periodistas y la forma de abordar un Barça-Madrid es la misma, hay dos diferencias respecto a los clásicos de hace años: hay muchos más medios siguiendo a los equipos y menos acceso a los futbolistas". A consecuencia de ello, coinciden Correas y Segura, el periodista ha adquirido un papel mucho más activo a la hora de generar contenidos: "El hecho de que los jugadores intervengan cada vez menos en la prensa ha propiciado que el análisis periodístico y los espacios de opinión hayan ganado espacio en los medios de comunicación".

CORPORATIVO
22 Octubre, 2018

Banksy y el valor económico del arte

El pasado 5 de octubre, una obra del artista Banksy se vendió por 1,2 millones de euros, cuatro veces más de lo que se había estimado inicialmente, en una subasta que tuvo lugar en el prestigioso Sotheby’s londinense. Pocos instantes después, la obra, una copia sobre lienzo de uno de los dibujos callejeros más conocidos de Banksy, Girl with balloon (Niña con globo), se autodestruyó ante la sorpresa mayúscula de todos los asistentes. Al día siguiente, Banksy subió el vídeo del momento a su cuenta de Instagram, añadiendo una cita atribuida a Pablo Picasso: “el impulso de destruir también es un impulso creativo”. Como en todo lo que hace este artista británico del que se desconoce la identidad, son más las preguntas que las respuestas. ¿Estaba Banksy presente en la casa de subastas? ¿Quién activó el mecanismo de autodestrucción de la obra, y cómo pudo disponerse este mecanismo en la sala? ¿Sotheby’s conocía lo que iba a suceder? Y sobre todo, ¿cuáles eran las intenciones de Banksy al destruir su obra?Si lo que se deseaba era que el acto de destrucción fuese una obra de arte en sí misma, una especie de happening, Banksy ha triunfado. El vídeo ya ha superado los 13 millones de reproducciones en su Instagram, y todas las televisiones y medios de comunicación han recogido el momento. Además, la compradora accedió a exponer temporalmente la obra, ahora rebautizada como Love is in the bin (El amor está en el cubo de la basura), con decenas de curiosos que contemplaban la obra y se hacían selfies con ella. El espectáculo continuaba. Sin embargo, si la intención era denunciar la comercialización y los precios desorbitados del mundo del arte, el fracaso ha sido patente: la nueva obra ha doblado el precio de la original, superando los 2 millones de dólares. “No se ha destruido una obra de arte, se ha creado una nueva, que vale el doble que la original. Se trata del primer trabajo artístico de la historia desarrollado en vivo y en directo en una subasta”, apuntaba Alex Branczik, director de Sotheby’s para Europa.Lo que ha pasado, según varios expertos, es que Banksy ha creado valor sin desearlo, pese a sí mismo. Romaric Godin ha escrito en Mediapart que “la tela, triturada solo en parte, vale más ahora (...) Su valor está reforzado por la reivindicación del artista y por los vídeos de la trituradora. La feliz propietaria de la tela puede ya hacer valer que posee, no solo la obra de Banksy, sino la prueba de su acto destructor. Y esta destrucción da precisamente más valor a la obra”. Algunos expertos y periodistas incluso han pronosticado que gracias a este experimento, Banksy podría escribir una tesis económica sobre el valor monetario del sector artístico. Este hito ha sido una contribución del artista al estudio empírico del valor del arte, ya que ha demostrado que gracias a un gran ingenio y creatividad, una buena expectación y viralización de un suceso y una notoria repecusión a nivel económico y social, el precio de una pieza puede variar enormemente en cuestión de minutos. Tal vez lo que ha sucedido, modificando la cita de Picasso, es que “el impulso de destruir o modificar, también es un impulso económico”.

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